
Un vestido rosa de niña que cae al suelo como flor marchita
y unos ojos asustados que miran fijo al espejo.
No es nada mas que un recuerdo y como tal, añejo...
pero la niña aún llora a veces, ahogada en su propio silencio al que la condenó el miedo.
...jugando a la Kundera, con la vida...
1 comentario:
Gracias por la visita, ojala no sea la ultima, espero te hayan gustado las entradas.
Si es curioso como aunque nos parezcan ajenos, terminan colandose a nuestras vidas simplemente con esa familiaridad lejana que se crea.
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